Jorge Luis Salinas convirtió la pasarela de Milán en su propio retablo: llevó su visión de la moda peruana y latinoamericana a través de cada pieza tejida a mano. Bajo la firma J.Salinas, el diseñador peruano presentó su colección Primavera-Verano 2027, en una de las vitrinas más importantes de la moda.
El Retablo, como se titula su colección, fue un manifiesto sobre la tradición, la memoria y la puesta en valor del trabajo artesanal y hecho a mano. Cada pieza, entre pantalones, vestidos, faldas y tops, destacó por incorporar distintas técnicas de tejido a crochet y a palito, en una paleta vibrante y con siluetas contemporáneas que llevaron el sello de la identidad peruana.
Entre las piezas que destacaron durante el desfile estuvo un maxi bolso tejido a mano en alpaca, que se robó las miradas y se convirtió en uno de los accesorios protagonistas de una propuesta que también incluyó piezas en algodón y organza.
En conversación con RPP, Jorge Luis Salinas compartió su emoción y orgullo por llevar nuevamente su trabajo a Milán. "Quise contar mi historia a través de un retablo, donde usé mucho color, textura y accesorios que hemos puesto en pasarela. Todo surgió de muchas ideas que encontré luego de ver los retablos que he tenido acceso para poder observar. El resultado ha sido una colección muy moderna y contemporánea", comentó Salinas.
Así como el retablo se construye a mano y lleva las huellas de quien lo crea, Jorge Luis Salinas continúa llevando la identidad peruana a escenarios internacionales a través de una historia marcada por la perseverancia, el trabajo y la artesanía.
Un trabajo que se teje con artesanas peruanas
Para esta edición, Jorge Luis Salinas invitó a cuatro de las artesanas con las que trabaja en su taller en Gamarra a viajar a Milán. Al finalizar su desfile, el diseñador salió a la pasarela acompañado por ellas: tres provenientes de Huánuco y una de Pichanaki.
Las cuatro artesanas representan el talento local detrás de las piezas que llegaron hasta Milán y son parte de un trabajo que continúa tejiéndose entre tradición y contemporaneidad.
Al cierre de su pasarela, también llamó la atención la música que se escuchaba de fondo: El Aguajal, de Los Shapis. Sobre esta elección, Salinas comentó que fue una forma de tener presentes a sus padres.
"De niño siempre veía a mis padres gozar la música chicha, así como la cumbia. Un agradecimiento a ellos, quienes me inculcaron a amar lo nuestro. Usar esas melodías en esta pasarela es un tributo a ellos", finalizó.

